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sábado, agosto 03, 2013

Maldiciones

The lovers - Rene Magritte

Había leído todos los libros de su biblioteca. Sin embargo, fue incapaz de leer sus ojos.
El la soñaba despierto, la anhelaba entre suspiros intoxicados de pasión.
Ella lo llamaba cada noche, sentada en la ventana de su cuarto, cantándole al cielo oscuro.
Oh, aquellos labios perdidos, cansados ya de buscarse sin encontrarse.
Manos esbeltas y delicadas buscando la piel del otro, buscando tan solo un soplo de su presencia.
Ambas almas errantes, caminando sin rumbo en el bosque de la desolación y la angustia de no encontrar el pequeño rayo de felicidad.
Nudos irrompibles, casi de hierro, en sus gargantas, tratando de tragar aquel sentimiento maldito que los dejaba sin respiración.
Sórdidos eran sus pensamientos, pensamientos abandonados a la desesperanza.
El reflejo en el espejo era solo una sombra disforme de lo que era una persona viva, alegre.
Ojos caídos, rojos ya, casi ciegos por el humo devastador de la soledad.
Sus pieles roídas por la falta de caricias, agrietadas y grises. Sucias.
Agitados corazones por el diluvio de emociones. Falsas esperanzas, sólo eso.
Maldiciones. Maldiciones y nada más.

jueves, agosto 01, 2013

Viví

Still Life with Chrysanthemums - Nikolay Bogdanov-Belsky

Anteayer no fue más que otro de los tantos días de mi vida. En la mañana el café con tres cucharaditas de azúcar, el lápiz poco afilado junto al libro polvoriento, mis cabellos despeinados. La depresión matutina. En la tarde la brisa. Caliente. Se llevó la depresión y dejó el conformismo. Me senté. No comí. Los mismos cuadros de siempre en la pared. Uno un poco torcido. La noche solitaria y oscura. Viví. Viví. Estaba viviendo. Eso creía.

Ayer salí en la mañana. La primera vez en dos semanas. Lo vi. Sí, a él. Sobresalió entre la multitud. ¿Se habrá acordado de mí? ¡Qué va! Pero yo sí me acordé de él. Es que cómo olvidarse de aquel tipo. El amor de uno. Viví. Viví. Estaba viviendo. Era cierto, porque sentía.

miércoles, julio 31, 2013

Para Siempre Conmigo

John Locke. Painting: Girlhood by Rae Sloan Breding

No fue sino verlo para darme cuenta que lo había soñado toda la vida. La brisa de aquel día era diferente. No era fresca ni calurosa. Era casi perfecta para hacer de dos personas dos enamorados. Casi.

Lo soñé toda la vida, a usted. Podría agradecerle a Dios, al Universo, a quien fuera, por haberlo encontrado. Sin embargo, sólo agradecí por haberlo visto. No fue más. Sólo lo vi, y confirmé que usted era el de mis sueños tiernos y románticos.

Estaba tan perfecto, siempre igual que en mis sueños. Nada pasaba por usted, ni los años, ni las nostalgias, ni las alegrías. Nada. Usted estaba intacto. Yo, en cambio, estaba maltratada por la vida. Mi corazón ya no se encendía por las pequeñas esperanzas que surgían para amar. No. Ya estaba casi muerto. Devastado. Sucio. Gris. No obstante, usted le dio vida. De inmediato toda la felicidad volvió a mi corazón, como un perro con la cola entre las patas.

La brisa aún entraba por la ventana. Todavía estaba mareada ante tanta alegría acumulada en mi ser. Y, aunque usted esté muerto ahora, puedo tener esta fotografía conmigo, que mantendrá su imagen fija, perfecta, por siempre.



viernes, julio 19, 2013

Usted.

The Little Reader (Little Girl in Blue),
1890 - Renoir

Hoy no he hablado con usted, pero lo he pensado, aunque eso no es una novedad. Usted no es el único con el que estoy, por si no lo sabe, pero es el único a quien pienso, a quien extraño, a quien quisiera aquí, conmigo. No lo amo, ni lo quiero, y no creo que usted haga eso, tampoco. No quiero que sea mío, no quiero ser suya, pero quiero que estemos juntos, haciéndonos uno sólo. Quiero todo con usted, ya se lo he dicho. Quiero conocer sus límites y quiero que conozca los míos. Sabe, creo que me gusta y si me pregunta el porqué de eso, no se lo diré porque simplemente no sé, ni siquiera estoy segura de que así es, es sólo una hipótesis. No quiero que hablemos, no quiero que me cuente de su día, no quiero saber de su familia. Sólo quiero sentir su presencia, sentirlo a usted, tocarlo, saber que está ahí, que existe. Quiero que usted me sienta, también, como si quisiera grabar mi piel en sus manos. Y le digo, es usted un loco, por prestarle atención a una loca, a mí. Quiero estar con usted. Quiero que me tome, me acaricie, me bese, me muerda, me coma, me… TODO. ¿Sabe qué quiero escuchar? Quiero escuchar el aire que deja su cuerpo cuando esté conmigo, suspiros, eso quiero escuchar. Quiero, quiero, quiero… Pero, ¿qué quiere usted?